En la era de los llamados 'superalimentos', el queso sigue siendo un alimento imprescindible de nuestra dieta mediterránea. Sin embargo, como ocurre con la mayoría de alimentos que forman parte de la 'cocina de toda la vida', a veces nos olvidamos de sus numerosos beneficios para la salud y seguimos arrastrando algunos mitos populares que hemos creído ciertos. Hoy resolvemos la eterna duda sobre el queso: ¿de verdad engorda tanto?
El queso es un producto que se obtiene por la maduración de la cuajada de la leche y cuya composición nutricional va a variar en función del origen de ésta y de su fabricación. Es un alimento altamente nutritivo ya que sus nutrientes están más concentrados que en la leche, pero de la misma manera, sus niveles de grasa son muy altos dependiendo del tipo de queso. Esto no quiere decir que debamos desterrar el queso de nuestra dieta, ni mucho menos. En su justa medida y escogiendo el tipo de queso más conveniente según nuestras necesidades nutricionales, el queso tiene numerosas propiedades", explica la nutricionista y colaboradora de ¡Hola!, Marta Lorenzo.
¿Qué tipos de quesos son considerados extragrasos o grasos?
Existen diferentes categorías de quesos según su contenido de grasa. A continuación, mencionaremos algunos de los quesos extragrasos o grasos más conocidos:
Quesos desnatados:
Son los que tienen menos de un 10% de grasa. Este es el caso, por ejemplo, del requesón, producto similar al queso pero que se obtiene de un subproducto de la leche llamado suero. Con un poco más de un 10%, podemos encontrar el queso de Burgos o la cuajada, quesos que no se dejan madurar y que apenas han sido prensados.
Quesos magros o tiernos:
Este tipo de quesos no prensados y madurados contienen entre un 10-24,9% de grasa. Son quesos blandos y cremosos que poseen una corteza natural y cuya maduración suele durar unos treinta días. Algunos ejemplos son el Camembert, Cheddar, Queso bola, Mozzarella y queso de cabra fresco.
Quesos semigrasos:
Los quesos semigrasos tienen un porcentaje de grasa que se encuentra en un 25-29,9%. Se trata de quesos prensados y curados a los cuales se les ha extraído el máximo de humedad a través del proceso de prensado y el tiempo de maduración. Algunos ejemplos de quesos semigrasos son el Manchego, Gouda, queso Brie y Parmesano.
Quesos grasos:
Los quesos grasos contienen más de un 30% de grasa. Dentro de este grupo, se encuentran los quesos curados como el Gruyere o Idiazabal. También se incluyen los quesos azules, como el Roquefort o queso de Cabrales, caracterizados por su contenido en vetas azul-verdosas que indican el grado de curación del queso.
Es importante destacar que las personas con intolerancia a la lactosa suelen tolerar los quesos, ya que durante el proceso de producción, la mayor parte de la lactosa se pierde.
Beneficios y propiedades del queso
El queso, a pesar de su contenido graso, tiene numerosos beneficios para la salud. A continuación, mencionaremos algunas de sus propiedades:
- Alto contenido en proteínas, comparable al de la carne.
- Rico en calcio, fósforo, vitaminas D, A y del complejo B.
- Excelente probiótico, que puede contener millones de bacterias que protegen nuestra flora intestinal.
Además, un estudio reciente de la Universidad de Copenhague ha revelado que una dieta rica en queso no tiene por qué suponer unos kilos de más. Incluso se ha demostrado que los quesos grasos pueden formar parte de una alimentación equilibrada, sana y variada, siempre y cuando se consuman en su justa medida.
Si estás realizando una dieta para perder peso, se recomienda optar por quesos desnatados o con menos de un 10% de grasa. Sin embargo, en una alimentación equilibrada, se puede incorporar todos los días una ración de queso de unos 50 gramos.
Aunque el queso sea considerado un alimento extragrado o graso, no debemos eliminarlo de nuestra dieta por completo. Es importante escoger el tipo de queso más conveniente según nuestras necesidades nutricionales y consumirlo en su justa medida. El queso, además de ser un alimento altamente nutritivo, puede formar parte de una alimentación equilibrada y contribuir a nuestra salud intestinal.
¿El queso engorda?
No necesariamente. Aunque el queso es un alimento graso, consumido en su justa medida y dentro de una alimentación equilibrada, no tiene por qué suponer un aumento de peso.
¿Cuál es el queso más adecuado para una dieta para perder peso?
Para una dieta para perder peso, se recomienda optar por quesos desnatados o con menos de un 10% de grasa.
¿El queso es una buena fuente de proteínas?
Sí, el queso es una excelente fuente de proteínas, comparable al contenido de proteínas de la carne.
Tabla de contenido nutricional de algunos quesos:
| Tipo de queso | Contenido de grasa | Contenido de proteínas | Contenido de calcio |
|---|---|---|---|
| Queso desnatado | Menos de 10% | Alto | Alto |
| Queso semigraso | 25-29,9% | Alto | Alto |
| Queso graso | Más de 30% | Alto | Alto |
El queso extragrado o graso, consumido en su justa medida y dentro de una alimentación equilibrada, puede formar parte de una dieta saludable. Sus numerosos beneficios nutricionales, como su contenido en proteínas, calcio y probióticos, lo convierten en un alimento recomendado siempre y cuando se escoja el tipo de queso más adecuado según nuestras necesidades nutricionales.
¿Buscas más inspiración? Lee nuestra amplia selección de artículos similares a Beneficios y mitos del queso: ¿engorda o no? en la sección dedicada a Queso. Entra en un mundo de sabores y descubre nuevas ideas para satisfacer tus antojos queseros.
